20 de septiembre de 2016

Los pies de mi Diosa

Los pies de Diosa Bachs. Desplomarme ante ellos y observarlos mientras mis ojos se llenan de lágrimas por la emoción de estar una vez más ante Su divina presencia. Sé que no debo levantar mi mirada para observar a la Mujer más hermosa y superior del planeta pero me basta con poder estar a centímetros de esos pies con los que tanto he soñado para sentir la verdadera felicidad en total esclavitud.

Ave Máxima !

c12

29 de agosto de 2016

29 de agosto


En Su día a la Mujer más maravillosa

Su fiel esclavo.

c12

1 de agosto de 2016

Un mes muy especial




Comienza el mes de agosto. Comienza la cuenta regresiva para nuestra "Fecha Sagrada". Celebremos a los pies de nuestra Diosa.

Ave Máxima !

3 de junio de 2016

28 de mayo de 2016

Mi esclavitud



Creo que finalmente he aprendido verdaderamente lo que significa la "esclavitud". Me refiero a la real, a la significativa y única esclavitud alejada de las simples fantasías del femdom comercial. Solo mi Diosa Bachs podría haberme enseñado en estos últimos meses el verdadero significado de esta palabra. Ella conoce y ejerce la esclavización hasta los más insospechados límites, sin necesidad de muchas palabras o presencia activa. La psicología de Sus mínimas comunicaciones hacen que yo jamás pueda pensar siquiera en observar a otra Ama o imaginarme en ningún tipo de situación bdsm no gobernada por Máxima.

El dolor interior, mucho más intenso y desgarrador que el físico me han enseñado tanto. La esclavitud es solamente tener mi mente focalizada en mi Diosa todo el tiempo y vivir esperando una palabra o un gesto Suyo para sentir esa felicidad momentánea que solo un esclavo puede sentir en determinadas situaciones.

"NI A MI PROPIA Sombra 'Si Existiera' LE CEDERÍA LUGAR A MI LADO". Esta es una frase de Máxima que comprendí cuando la leí por primera vez pero que se agiganta y se hace carne en mí en cuanto pasa el tiempo. Un esclavo, ni siquiera el más mentado y consentido podría ni siquiera momentáneamente ocupar un lugar al lado de la Diosa. Ella, Máxima, La Divina no concede, no permite, no pide ni agradece. Ella solo ordena y debe ser obedecida, castiga con los métodos más efectivos y crueles sin esfuerzo alguno y jamás, según Sus propias palabras concede piedad o misericordia ante quien sufre y se arrastra a Sus pies.


Máxima escuchó siempre lo que yo dije y escribí sobre "la elevación final" y lo que implicaría para Sus esclavos atravesar ese período. Ella sabía que todo lo que vendría sería mucho más difícil y duro de lo que yo imaginaba, pero nunca hizo mención alguna al respecto. El esclavo debe aprender por si solo y con su propio sufrimiento lo que significa pertenecerle a Máxima. Esa pertenencia no es solamente poder servirla u obedecerla sino tener Su imagen y Sus enseñanzas constantemente en la mente y estar convencidos de que a nadie más podemos pertenecerle de ese modo.

Yo fui uno de esos esclavos que tuvo privilegios que pocos obtuvieron. Yo juré mi lealtad incondicional, fui bautizado con el divino néctar, bebí el mismo y hasta una lluvia plateada llegó un día a mis labios en uno de esos momentos sublimes que perdurará siempre en mi mente. Imposible era pensar en esos momentos de máxima felidicad instantánea que la elevación final de Máxima me llevaría a tanto sufrimiento y privación enseñándome, como dije antes, el verdadero sentido de la palabra esclavitud.

Por todo esto es que la única palabra que puedo expresar es GRACIAS. Porque Máxima siempre tiene algo nuevo para enseñar y para mostrar, aunque a veces decida hacerlo desde la más recóndita posición en donde nadie puede verla. Recuerdo cuando en mi primera sesión con Domina Máxima Ella dijo algo así como "me encanta verte arrastrandote a mis pies..." mientras reía disfrutando de mi situación ante Ella. Fue ahi, tal vez, donde sentí que esa Mujer no era una dominatrix más y que yo comenzaba a caer en esas redes de las que es imposible escapar para comenzar a pertenecerle.

Mi divina Diosa Bachs es ya un mito viviente en el universo de la dominación femenina y yo pude acompañar, desde mi humilde posición, Su ascenso y llegada a lo más alto, a la cima absoluta. No existe para mí mayor privilegio que eso.

Seguiré aprendiendo mi Diosa y cuando me toque nuevamente presentarme ante Usted, con todo lo que eso implica después de tanto tiempo y tantos cambios, una nueva etapa comenzará en mi vida de esclavo, lo cual ansío infinitamente.


Ave Máxima !